viernes, junio 26, 2009

Trucos para manejar y controlar el estrés

El estrés puede ser un factor que te distraiga para tener una actitud positiva. Pero pensar en positivo es posible si estamos mentalmente preparados para manejar las situaciones que se van dando en la vida. Esto no quiere decir que tengamos absoluto control sobre todo, pero si podemos manejar las situaciones de buena manera y canalizando nuestro estrés.

Pero si quieres un poco de ayuda, sigue estos consejos que te ayudarán a manejar el estrés de una manera más fácil...

viernes, junio 05, 2009

Pollitos al poder

Un señor va de cacería al África y lleva a su Pollito. Un día, el
Pollito Se aleja del grupo, se extravía y comienza a vagar solo por la
selva. En eso ve a lo lejos que viene una pantera enorme
a toda carrera. Al ver que la pantera lo va a devorar, piensa rápido qué hacer.
En eso ve un montón de huesos de un animal muerto y empieza a mordisquearlos.
Cuando la pantera está a punto de atacarlo, el Pollito dice:
- ¡¡¡Ah, qué rica pantera me acabo de comer!!!
La pantera lo alcanza a escuchar y frenando en seco, gira y sale
despavorida pensando:
¡¡¡¿Quién sabe qué animal será ese. A ver si me come a mí También???!!!
Un mono que andaba trepado en un árbol cercano, oyó y vio la escena.
Sin más salió corriendo tras la pantera para contarle cómo la había
engañado el Pollito:
-¡Pantera pendeja. Esos huesos ya estaban ahí! Además, es Sólo un
simple Pollito!
La pantera, enojada, sale corriendo a buscar al Pollito con el mono
montado en el lomo El Pollito ve a lo lejos que viene nuevamente la
Pantera con el mono y se da cuenta de que este último había ido con el
chisme.
- ¿Y ahora qué hago?- piensa todo asustado.
Entonces, en vez de salir corriendo, se queda sentado dándoles la
espalda, como si no los hubiera visto, y cuando la pantera estaba
cerca de atacarlo de nuevo, el Pollito exclama:
- ¡¡¡ Este mono desventurado, hace como media hora que lo mandé a
traerme otra pantera y todavía no aparece!!!
De nuevo la pantera frena en seco, gira y sale despavorida, claro, no
sin antes desquitar su ira y su hambre con el mono.
MORALEJA:
EN MOMENTOS DE CRISIS, SÓLO LA IMAGINACIÓN ES MÁS IMPORTANTE QUE EL
CONOCIMIENTO.
1... Procura ser imaginativo como el POLLITO.
2... Evita ser pendejo como la PANTERA.
3... Y nunca, pero nunca! seas un desgraciado chismoso como el MONO!!!!!!

lunes, noviembre 19, 2007

El trencito motivador

Un mensaje motivador: Da lo mejor de ti y recuerda que la vida es lo que escoges... sigue tus sueños.

Vía | Vida Sana

sábado, agosto 04, 2007

El mejor obsequio

A un amigo mío llamado David, su hermano le dio un automóvil como regalo de Navidad. Cuando David salió de su oficina, vio que un niño estaba al lado del brillante auto nuevo, admirándolo.

- ¿Este es su auto, señor? -preguntó.

David afirmó con la cabeza y dijo:

- Mi hermano me lo dio de Navidad.

El niño estaba asombrado.

- ¿Quiere decir que su hermano se lo regaló y a usted no le costó nada? Vaya, cómo me gustaría...

Desde luego, David sabía lo que el niño iba a decir: que le gustaría tener a un hermano así. Pero lo que dijo estremeció a David de pies a cabeza.

- Me gustaría poder ser un hermano así.

David miró al niño con asombro e impulsivamente añadió:

- ¿Te gustaría dar una vuelta en mi auto?

- ¡Oh, sí, eso me encantaría!

Después de un corto paseo, el niño preguntó, con los ojos chispeantes:

- Señor, ¿no le importaría que pasáramos frente a mi casa?

David sonrió. Creía saber lo que el muchacho quería: enseñar a sus vecinos que podía llegar a casa en un gran automóvil. Pero, de nuevo, estaba equivocado.

- ¿Se puede detener donde están esos dos escalones? -pidió el niño.

Subió corriendo y en poco rato David lo vio regresar, pero no venía rápido. Llevaba consigo a su hermanito lisiado. Lo sentó en el primer escalón y señaló hacia el auto.

- ¿Lo ves? Allí está, Juan, tal como te lo dije, allí en frente. Su hermano se lo regaló de Navidad y a él no le costó ni un centavo, y algún día yo te voy a regalar uno igualito; entonces, podrás ver por ti mismo todas las cosas bonitas de los escaparates de Navidad, de las que te he hablado.

David se bajó del carro y sentó al niño enfermo en el asiento delantero. El otro niño, con los ojos radiantes, se subió en la parte de atrás, y emprendieron un paseo navideño memorable.

Esa Nochebuena, David comprendió lo que siempre le había oído decir a sus maestros y a sus padres: Hay más dicha en dar que en recibir.

Extraído del libro "La culpa es de la vaca"

martes, junio 26, 2007

Cualquier parecido...

Un recién nacido fue encontrado en la puerta del Banco Mundial al amanecer, cuando los primeros empleados llegaban a la oficina. Estos tomaron a su cargo a la criatura y presentaron el caso al presidente de la entidad, para que decidiera qué hacer. El presidente emitió el siguiente memorando:

De: Presidente
Para: Recursos Humanos
Tema: NH

Acusamos recibo del informe del hallazgo de un recién nacido de origen desconocido. Formen una comisión para investigar y determinar:
a) Si el encontrado es producto doméstico de la organización.
b) Si algún empleado se encuentra envuelto en el asunto.

Después de un mes de investigaciones, la comisión envió al presidente la siguiente comunicación:

De: Comisión de investigación
Para: Presidente
Tema: NH

Después de cuatro semanas de diligente investigación, concluimos que el N.H. no tiene ninguna conexión con esta organización. Los antecedentes que fundamentan esta conclusión son los siguientes:
a) En el banco, nunca nada ha sido hecho con placer o con amor.
b) Jamás dos personas de esta organización han colaborado tan íntimamente entre sí.
c) No encontramos antecedentes concluyendo que indiquen que en esta organización alguna vez se hubiera hecho algo que tuviera ni pies ni cabeza.
d) En esta organización jamás ha sucedido alguna cosa que estuviera lista en nueve meses.

Extraído del libro "La culpa es de la vaca"

lunes, junio 25, 2007

La señora Thompson

Al inicio del año escolar una maestra, la señora Thompson, se encontraba frente a sus alumnos de quinto grado. Como la mayoría de los maestros, ella miró a los chicos y les dijo que a todos los quería por igual. Pero era una gran mentira, porque en la fila de adelante se encontraba, hundido en su asiento, un niño llamado Jim Stoddard. La señora Thompson lo conocía desde el año anterior, cuando había observado que no jugaba con sus compañeros, que sus ropas estaban desaliñadas y que parecía siempre necesitar un baño. Con el paso del tiempo, la relación de la señora Thompson con Jim se volvió desagradable, hasta el punto que ella sentía gusto al marcar las tareas del niño con grandes tachones rojos y ponerle cero.

Un día, la escuela le pidió a la señora Thompson revisar los expedientes anteriores de los niños de su clase, y ella dejó el de Jim de último. Cuando lo revisó, se llevó una gran sorpresa.

La maestra de Jim en el primer grado había escrito: "Es un niño brillante, con una sonrisa espontánea. Hace sus deberes limpiamente y tiene buenos modales; es un deleite estar cerca de él".

La maestra de segundo grado puso en su reporte: "Jim es un excelente alumno, apreciado por sus compañeros, pero tiene problemas debido a que su madre sufre una enfermedad incurable y su vida en casa debe ser una constante lucha".

La maestra de tercer gradó señaló: "La muerte de su madre ha sido dura para él. Trata de hacer su máximo esfuerzo pero su padre no muestra mucho interés, y su vida en casa le afectará pronto si no se toman algunas acciones".

La maestra de cuarto escribió: "Jim es descuidado y no muestra interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones se duerme en clase".

La señora Thompson se dio cuenta del problema y se sintió apenada consigo misma. Se sintió aún peor cuando, al llegar la Navidad, todos los alumnos le llevaron sus regalos envueltos en papeles brillantes y con preciosos listones, excepto Jim: el suyo estaba torpemente envuelto en el tosco papel marrón de las bolsas de supermercado.

Algunos niños comenzaron a reír cuando ella sacó de esa envoltura un brazalete de piedras al que le faltaban algunas, y la cuarta parte de un frasco de perfume. Pero ella minimizó las risas al exclamar: "¡Qué brazalete tan bonito!", mientras se lo ponía y rociaba un poco de perfume en su muñeca. Jim Stoddard se quedó ese día después de clases sólo para decir: "Señora Thompson, hoy usted olió como mi mamá olía".

Después de que los niños se fueron, ella lloró por largo tiempo. Desde ese día renunció a enseñar sólo lectura, escritura y aritmética, y comenzó a enseñar valores, sentimientos y principios. Le dedicó especial atención a Jim. A medida que trabajaba con él, la mente del niño parecía volver a la vida; mientras más lo motivaba, mejor respondía. Al final del año, se había convertido en uno de los más listos de la clase.

A pesar de su mentira de que los quería a todos por igual, la señora Thompson apreciaba especialmente a Jim. Un año después, ella encontró debajo de la puerta del salón una nota en la cual el niño le decía que era la mejor maestra que había tenido en su vida.

Pasaron seis años antes de que recibiera otra nota de Jim; le contaba que había terminado la secundaria, obteniendo el tercer lugar en su clase, y que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en su vida.

Cuatro años después la señora Thompson recibió otra carta, donde Jim le decía que, aunque las cosas habían estado duras, pronto se graduaría de la universidad con los máximos honores. Y le aseguró que ella era aún la mejor maestra que había tenido en su vida.

Pasaron cuatro años y llegó otra carta; esta vez Jim le contaba que, después de haber recibido su título universitario, había decidido ir un poco más allá. Le reiteró que ella era la mejor maestra que había tenido en su vida. Ahora su nombre era más largo; la carta estaba firmada por el doctor James F. Stoddard, M.B.

El tiempo siguió su marcha. En una carta posterior, Jim le decía a la señora Thompson que había conocido a una chica y que se iba a casar. Le explicó que su padre había muerto hacía dos años y se preguntaba si ella accedería a sentarse en el lugar que normalmente está reservado para la mamá del novio. Por supuesto, ella aceptó. Para el día de la boda, usó aquel viejo brazalete con varias piedras faltantes, y se aseguró de comprar el mismo perfume que le recordaba a Jim a su mamá. Se abrazaron, y el doctor Stoddard susurró al oído de su antigua maestra:

- Gracias por creer en mí. Gracias por hacerme sentir importante y por enseñarme que yo podía hacer la diferencia.

La señora Thompson, con lágrimas en los ojos, le contestó:

- Estás equivocado, Jim: fuiste tú quien me enseñó que yo podía hacer la diferencia. No sabía enseñar hasta que te conocí.

La experiencia (gratas y desagradables) que tenemos a lo largo de nuestras vidas marcan lo que somos en la actualidad. No juzgue a las personas sin saber qué hay detrás de ellas; deles siempre una oportunidad de cambiar su vida.

Extraído del libro "La culpa es de la vaca"

jueves, mayo 31, 2007

Tony Melendez - Un gran ejemplo de vida

Una historia realmente impactante y motivadora... Tony Melendez, un gran ejemplo de vida para todos los que dicen "NO PUEDO"